Bestia

Harry Stevens grita peligro en cada poro del cuerpo y no precisamente por las escandalosas cicatrices que lleva en el lado izquierdo de la cara.
Es la clase de chico con el que no quieres involucrarte porque sabes, por sobre todas las cosas, que va a destrozarte. Es de la clase de hombre que guarda una cantidad aterradora de secretos lo suficientemente perturbadores como para hacer que quieras huir de él lo antes posible. Es de la clase de hombre que, pese a todo el odio y rencor acumulado que carga sobre los hombros, es capaz de hacerte tocar el cielo con un beso…
Sé que no es de fiar. Sé que debo poner cuanta distancia sea posible entre él y yo porque su mundo acabará con el mío si no le pongo un punto final a lo que siento…, pero no puedo hacerlo. No puedo huir de él. No, cuando la oscuridad que vive dentro de él se disipa cuando está a mi alrededor. No, cuando lo amo del modo en el que lo hago…
El ángel vino en forma de bestia y vino a salvarme. Quizás… —solo quizás— vino a acabar conmigo.

H de Harry

Kaethennis ha disfrutado de los placeres de la vida. Mucho. Casi se puede decir que demasiado. Es un alma libre, o al menos así se definiría ella. Kaethennis solo tuvo una debilidad, un desliz: Jake.

Jake le dio la espalda a Kaethennis, él simplemente huyó, literalmente.

Harry Jefferson vive por la batería, sus manos son sus herramientas de trabajo. Pero una de ellas ha sido lesionada cuando Dexter, su compañero de banda y hermano, juega con sus baquetas y accidentalmente le golpea con estas.

BG.5 está de visita en Liverpool. Los Stuart viven en Liverpool.

Harry ha ido al hospital y Kaethennis… también.

Él la ha ayudado y ella podría ayudarlo a él…

Ahora Harry y Kaethennis no pueden mantener sus manos quietas.

Kaethennis no sabe si la «H» es de Harry o de huir.

Los miedos de Ethan

Ethan Jones, durante años, ha sido el causante de incontables suspiros en mujeres e, incluso, de algunos caballeros. El guitarrista y vocalista de la aclamada banda musical británica BG.5 es experto en causar suspiros y demás con tan solo una mirada.

Dentro de esos muchos suspiros se encuentra uno nuevo, uno fresco. Un suspiro tan hondo y difícil de ignorar que podría representar todo lo que Ethan se rehúsa a reconocer y a experimentar: Grace.

Grace Spear ha aprendido que la vida hay que vivirla en cada momento. «Vive cada día como si fuera el último» es lo que se recuerda a sí misma cada vez que ve la cicatriz de su espalda.

Si hay algo que Grace ha aprendido es que a veces quien te ama y promete cuidarte, es quien te hiere y rompe el corazón. Si hay algo que Ethan ha aprendido, es que hay ciertas cosas para las que no está hecho: relaciones amorosas, bebés y familia.

Es de esta manera que los pensamientos comienzan a formarse y los secretos son confesados. Grace cree que Ethan está equivocado y Ethan que Grace es la que se equivoca, y es a través de estas contradicciones que las cosas toman su lugar.

¿Relaciones, bebés y familia? Ethan tiene mucho que aprender y Grace puede guiarlo, siempre y cuando Ethan esté dispuesto a enseñarle cosas «interesantes».

Solo basta que Ethan acepte el reto de su vida, que deje entrar lo que se ha negado a conocer, lo que cree no merecer, y Grace está muy dispuesta a ayudarlo; después de todo esto se trata de superar los miedos.

Específicamente: los miedos de Ethan.

El deseo prohibido de Doug

Algo que Doug siempre supo es que la hermana Jefferson era intocable, perfecta y definitivamente no destinada para él. ¿Pero algo que también supo? Que por más que lo intentara no podría huir de ella, no cuando esos ojos azules verdosos y sonrisa angelical estaban destinados a perseguirlo en sueños, duchas e incluso en el escenario, ¿y por qué no decirlo? También lo perseguían mientras escribía una canción.

El problema de Hilary siempre se ha reducido en volver al mismo punto de partida: desear a Doug McQueen. Incluso viéndolo en revistas con todos sus ligues, ella no puede huir de los cosquilleos en su estómago, ni el deseo de tenerlo para sí misma.

¿Qué se hace cuando se desea lo prohibido? Lo tomas y ese es el error que Doug ha creído cometer. Ha tomado su deseo.

¿Dónde radica el error de Doug? En tomar el deseo que lleva por apellido Jefferson, el mismo apellido que sus dos sobreprotectores amigos, compañeros y hermanos de banda poseen.

Se han dejado llevar, las cosas fueron más allá de lo planeado y ahora no saben cómo enfrentarlo.

Una cosa es cierta: Doug no sabe cómo decirle a los hermanos Jefferson que ha dejado algo más que besos en su hermana, que ha dejado algo echando raíces en su cuerpo.

Entonces así es como sucede, así es como Hilary siempre ha sido y parece ser el deseo prohibido de Doug.

La chica de los colores

Celeste era una chica con una discapacidad a quien, a raíz de un accidente, le habían amputado ambas piernas a la edad de diez años. Gracias al apoyo de su familia —en especial al cariño y confianza que le brindó su abuelo—, fue capaz de superar los momentos difíciles causados por la adversidad. Encontró entonces en el arte, y específicamente en la pintura, una forma de liberar su alma, de volar a los rincones a los que físicamente no podría llegar. Así, entre cuentos infantiles y sirenas, fue capaz de crecer y convertirse en una mujer hermosa, talentosa y, sobre todo, independiente.

Pero, y ¿el amor? El amor la hacía sentir vulnerable. No lo esperaba, creía que las cosas para ella serían así: una vida solitaria y llena de cuadros por pintar. Entonces apareció Bruno, un chico de una ciudad distinta, de una clase social diferente, pero con muchas ganas de llenarse de los colores de Celeste.

Bruno le demostrará que el amor no entiende de diferencias ni de limitaciones, que los recuerdos que guarda el corazón son más importantes que los que guarda la mente, y que el amor existe para todos. Celeste encontrará en Bruno al chico de los cuentos que le contaba su abuelo y, de paso, descubrirá que este tiene muchas más historias que contar, además de las que ella conocía y que los secretos del pasado pueden afectarlos a ambos.

Celeste y Bruno serán testigos de un amor predestinado en el tiempo, una revancha de la vida, un lienzo en blanco lleno de colores por pintar y descubrir.

Carolina entre líneas

Además de ser community manager en la librería Café y letras, y buscando aunque sea en sueños salir de la rutina, he intentado escribir al menos veinte historias en las que encuentro el amor verdadero de la forma que menos espero y con quien menos espero; desde un millonario que ama mi timidez hasta un revoltoso para el que represento un reto. Porque vamos, hay que ser francos, en la vida real eso no sucederá y afortunadamente no es delito soñar despierto.

Hola, mi nombre es Carolina y soy adicta a las historias de amor. Y todo iba bien en mi estúpido mundo de fantasía hasta que empecé a intercambiar correos electrónicos con el escritor Alexander Donoso, de quien no sé nada; porque ese nombre… es un seudónimo.

La esposa de mi jefe

Alexandra Carlin es una chica recién graduada en la universidad, sin éxito en el campo laboral. Un día es contratada por fin como secretaria del presidente de una revista de prestigio a nivel internacional, Oliver Anderson, un joven apuesto de veinticinco años. Oliver está a punto de perder la presidencia de la empresa por no tener una vida formal. De repente, sus vidas dan un giro cuando hace un contrato con Alex para ser su esposa durante seis meses.

La historia narra el divertido matrimonio odio-amor entre Alex Carlin y su jefe, sobre todo cuando nada sale como ellos esperaban.

Sueños de cristal

Se dice que todos tenemos un ángel de la guarda, uno que se nos es asignado desde antes de nuestro nacimiento y que debe velar por el bienestar de nuestra alma y cuerpo durante nuestra estadía en la Tierra. Elisa tiene uno, al igual que todos los demás, solo que ella cuenta con una peculiaridad: desde muy pequeña puede verlo y hablar con él. A pesar de que no siempre es sencillo vivir con alguien que te sigue a todos lados y te recuerda lo que no debes hacer, ellos han logrado de cierta forma armonizar y crear una especie de amistad. Sin embargo, de un momento a otro las cosas cambian. El mundo se enfrenta aun destino fatal y Caliel se encuentra frente a la difícil decisión de elegir entre cumplir las órdenes que le han sido dadas o salvar a su protegida y amada amiga. Y en medio de la tribulación y la oscuridad de los últimos días de la Tierra, cuando parece que, finalmente, todo está acabado, aquello que se creía extinto vuelve y enciende una llama de esperanza para la humanidad.

Con los ojos del alma

Ámbar perseguía la libertad, esa era la palabra que marcaba su camino. Volaba de un lado al otro en búsqueda de un lugar donde por fin se encontrase a gusto, un sitio que la hiciera sentir parte de algo, de un todo. Pero nunca lo hallaba, porque cuando la novedad pasaba, simplemente todo se repetía en su interior, los recuerdos y temores afloraban, y ella volvía a huir.
Mariano estaba lleno de estructuras y organización, esa era la forma como lograba sobrevivir y destacarse en la vida académica, a pesar de su discapacidad. Necesitaba crear una fortaleza en torno a su persona, asegurarse de que nada pudiera sabotear todo lo que había logrado. Para ello, tenía solo dos armas: su inteligencia extrema y el poder que le

otorgaba su cargo. Con ello manejaba a los que lo rodeaban, lograba que le temieran porque pensaba que solo con el miedo obtendría el respeto que tanto ansiaba. Pero lo cierto era que se sentía inferior al resto y había creado ese solitario mundo para protegerse.
Un día, sus caminos se juntaron y sus personalidades sacaron lo peor de cada uno. El orgullo se convirtió en la barrera que ambos utilizaron para poder evadir lo que en realidad sentían, aquello a lo que tanto temían. Ámbar no deseaba perder su falsa libertad y Mariano no quería ser vulnerable para nadie; aceptar el amor no era algo que estaba en sus planes. Pero los planes no siempre se cumplen y el destino tiene caminos misteriosos.

Tu música en mi silencio

La maestra de piano le enseñó dos cosas importantes: primero, que para tocar música no es necesario oírla, sino sentirla; y segundo, así como no hay luz sin oscuridad, como no hay bondad sin maldad, tampoco es posible la música sin el silencio. Y ella así lo creyó.

Un día, se dio cuenta de que también había música en sí misma, que su corazón se aceleraba, sus piernas se aflojaban y su interior vibraba cuando él, Daniel, estaba cerca. Y es que él había traído la música a su vida: la del piano y la de su propia alma. Era él quien llenaba de melodías la quietud en la que vivía, por lo que cuando se fue, la música también se acabó.

Y es que crecer duele, y la pobreza es enemiga de los sueños; pero entonces, sumida en el más profundo y absurdo silencio causado por la desazón y los problemas de la vida, recordó la lección de la maestra: no hay música sin silencio. Y así, su corazón volvió a latir, y en su quietud volvió a sonar aquella melodía.

When she was a virgin

La Bruja Franca, Annie Vega, lo tiene todo. Un futuro prometedor, padres que la aman inmensamente, un par de locas, pero estupendas amigas y las mejores calificaciones de su clase. Estudia Derecho y Ciencias Políticas en una de las mejores universidades de la ciudad. No maldice, no fuma y es buena controlando sus emociones (pero no su boca).

Solo le falta algo, el amor.

Y, por otro lado, está Landon. Annie lo detesta porque representa todo lo que no quiere de un chico: mujeriego, despreocupado y sobre todo con una enorme arrogancia. Sin embargo, la llegada de una fiesta universitaria provocará que sus planes cambien radicalmente.

Todos tenemos un talón de Aquiles, y el de Annie se llama: Landon Cooper.

¿Podrá afrontar las consecuencias de aquella noche desenfrenada?

Déjame con mi orgullo

Cree que teniendo perfectos músculos, unos ojos miel envidiables, una altura que te hace quebrarte el cuello cuando lo quieres mirar a los ojos, cabello rizado, perfecta piel besa…, esperen…, me he perdido, ¿qué estaba diciendo? ¡Oh, sí! Ese idiota cree que teniendo todos esos perfectos dones puede usar a una mujer cómo quiera, pues yo no lo creo.

Soy Annabella, pero, por favor, llámenme Ann si no quieren que los mate, y esta es la historia de cómo conocí al cretino desesperante que tengo como tutor…