El crimen del ganador

«Si Arin se enteraba, se opondría. Se autodestruiría. Si el emperador se enteraba de qué lo había hecho, la destruiría a ella.»

El beso del ganador

«Ese era el lujo que te ofrecía tu posición, ¿no?, el no tener que ocultarte. Y la maldición de la mía, el tener que hacerlo.»

La maldición del ganador

«No lo ves, Kestrel, a pesar de que el dios de las mentiras te ama.»