Tierra de las historias, la

¿Y si los cuentos de hadas fueran algo más que una historia mágica? Alex y Conner Bailey viajan a un mundo en donde todos los cuentos de hadas son reales, a través de un libro que les regala su abuela. Allí podrán conocer las verdaderas historias de esos personajes que tanto admiran y tendrán que enfrentarse a los villanos más temidos de todos los tiempos. Volver a casa será más difícil de lo que piensan…

El regreso de la hechicera

La Bella Durmiente estaba a punto de pedir ayuda cuando un destello enceguecedor de luz violeta inundó el bosque. La reina gritó y cayó al suelo, cubriéndose el rostro por un segundo. Olió humo, se puso de pie y miró a su alrededor. El bosque entero estaba en llamas y cada árbol se había convertido en una rueca. Ya no podía negarlo; el mayor temor del reino se había hecho realidad. “La Hechicera”, susurró la Bella Durmiente para sí misma. “Ha regresado”.

Tierra de las historias 3

El humo inundó el cielo sobre las copas de los árboles en la distancia. Un horrible chillido brotó a través del aire.
Todos los que estaban de pie en el palacio se cubrieron los oídos para protegerse del terrible sonido.
-Oh, no –dijo Alex, y su rostro empalideció.
-No puede ser –susurró débilmente Mamá Gansa.

La Asamblea de Felices por Siempre observó aterrorizada cómo la silueta de una criatura colosal aparecía sobre los árboles. Los rumores acerca del huevo eran ciertos: un dragón se había alzado en La Tierra de las Historias.

Tierra de las historias 4

Best seller de The New York Times

–Asúmelo, no tienes opción –le dijo Alex al Hombre Enmascarado–. ¡Hay solo una manera de bajar, y vendrás con nosotros!

El Hombre Enmascarado introdujo una mano en el bolsillo de su chaqueta y extrajo un libro pequeño de cubierta dorada y un frasco que contenía una poción azul. De inmediato, Alex notó que la ampolla de vidrio era la botella que él había robado del Palacio de las Hadas.

–Estás equivocada –dijo él en voz baja–. Siempre hay una opción.

El Hombre Enmascarado rodó por el techo y cayó a toda velocidad de regreso a la tierra. Los mellizos gritaron y corrieron hacia el borde para mirar hacia abajo.

El Hombre Enmascarado cayó a través de las nubes y desapareció de la vista.

La odisea del autor

–¿Estás seguro de que no hay nada que necesitemos antes de partir? –preguntó Alex por última vez–. ¿No hay nada que estés pasando por alto u olvidando?
–Confía en mí. Tengo todo controlado –respondió él–. Si hay algo que conozco a fondo son mis historias. De hecho, he esperado mucho por esto. ¡Apuesto a que mis personajes estarán entusiasmados de conocerme!
Viajar dentro de los cuentos había sido lo único en lo que Conner pensaba desde que había tenido la idea. Por supuesto que las circunstancias que justificaban el viaje eran terribles, pero él de todos modos sentía que era el autor más afortunado del mundo. ¿Quién más tenía la oportunidad de visitar los mundos y conocer a las personas que existían solo en su imaginación?