Vidas cruzadas

Él, acaudalado, indiferente, frío, con el mundo a sus pies. Un hombre que lo tiene todo, pero que en realidad no tiene nada.
Isabella, decidida, fuerte y huérfana. Lucha incansablemente por sacar a sus dos pequeños hermanos adelante sin la menor posibilidad de lograrlo, pues siempre la vida se ha empeñado en quitarle, no darle.

Sus vidas se cruzan en un accidente que trae como consecuencia un cambio total en el rumbo de sus caminos, a partir de ese momento su futuro se unirá y nada volverá a ser igual.

Tú, nada más

Marcel; indiferencia.

Anel; fragilidad.

Sin saberlo, viven escondidos en sus propias sombras, en sus mundos sin luz, en la soledad. Pero, de pronto, algo cambiará y después de defender a esa chiquilla flacucha en aquel salón de la universidad, se encuentra atraído por su parsimonia, tentado por su inocencia, y es por eso que la arrastra a un juego en el que desear es la parte medular, en el que sin notarlo, todo se transformará.

¿Será sencillo continuar esa gélida realidad a pesar de que, como estrellas en la noche, iluminan su oscuridad?

¿El deseo que su sola cercanía despierta, no exigirá más? ¿La posesividad es parte de la necesidad? ¿Por qué a su lado todo parece mejorar?

Belleza atormentada

Andrea es una joven rebelde, con un pasado asombrosamente desagradable, un presente poco alentador y un futuro lleno de soledad. Por ciertas circunstancias se ve obligada a pagar una condena de un año en una hacienda en Veracruz, México. Matías, el hombre más impresionante que ella ha conocido, es el dueño de aquel lugar y, por si fuera poco, mejor amigo de la infancia de su hermano, diez años mayor.

El pasado de ambos es tormentoso y por de más doloroso. Sin embargo ahí, en medio de ese hermoso lugar tan lejano de todo, surge algo que no pueden negar. ¿Será posible superar y olvidar su pasado, para construir un nuevo futuro? ¿De verdad el amor que crece será suficiente para curar cada una de las heridas que sus vidas les han dejado?

Muy profundo

Si tan solo la tolerancia hubiese existido… Si tan solo tanto rencor no hubiese dolido… Si tan solo sentir lo que sentíamos no hubiese sido tan fuerte, tan difícil de aceptar para los demás… Tenía dieciocho años cuando mi vida cambió. Cuando, sin saberlo, mi interior se transformó. Cuando lo mejor y lo peor apareció frente a mí y, por la ingenuidad propia de ese momento, no lo puede ver, ni siquiera lo pude sospechar. Y es que cuando el problema no es el amor… ¿Qué lo es entonces?

Él y yo nos enamoramos sin ni siquiera sospechar que su presencia en mi existir lo modificaría todo, convirtiéndose de pronto y sin aviso en lo más hermoso de mi mundo y también… en lo más doloroso. Nuestra historia comienza aquí, justo en esa edad en la que todo es tan visceral, tan intenso, tan arrollador, tan sin igual que crees que nunca cambiará nada. Alegría y euforia, así como depresión y tristeza, odio y rencor. Todo dentro de un huracán de emociones que te arrastra de aquí para allá, que te hace gozar, llorar, gritar, vibrar, temblar, desear, reír y en mi caso… amar, amar de verdad y con asombrosa intensidad.

Muy profundo II: Eterno

Aquella mañana en la que mi mirada se topó con su esencia, no imaginé hasta qué punto mi vida cambiaría. Trastornó mi ser, mi mente y mi destino. Nuestra historia siempre estuvo marcada y yo, sin sospechar, sería el mayor responsable de su más profunda tristeza. Mi ángel introdujo su inocente mano en mi pecho y me conmovió, me estremeció y cimbró mi vida hasta el punto de desear, con fervor, ser otro para poder merecerla. Lo cierto es que mi mundo la alcanzó y nos cambió. Ahora sé que no existe un cielo oscuro, que amanece; sin embargo, hay algo que debe terminar… a lo que debo ponerle punto final para continuar.